S&P Global Ratings ha elevado la calificación de Argentina de 'CCC+' a 'B-' y ha mantenido su perspectiva en 'estable', lo que supone que su solvencia crediticia es ahora 'altamente especulativa' frente al 'riesgo sustancial' en el que se situaba anteriormente.
La subida del 'rating' argentino se traducirá en unos menores costes de financiación tanto para el Gobierno como para particulares, al valorar S&P de manera positiva los esfuerzos por equilibrar el presupuesto y ampliar las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
La decisión de S&P se alinea con la mejora anunciada a principios de mayo por parte de Fitch, que asignó a la deuda argentina a largo plazo una nota de 'B-' con pronóstico 'estable'. De su lado, Moody's se mantiene en el 'Caa1' con perspectiva 'estable' desde julio de 2025.