La inteligencia artificial ya está transformando la forma en la que las empresas diseñan productos, se relacionan con sus clientes, organizan sus equipos y toman decisiones. Para analizar cómo este cambio está afectando al talento y al liderazgo, el Digital Talent Think Tank ha reunido a algunos de los principales directivos del panorama empresarial.
El Digital Talent Think Tank es un observatorio impulsado por el grupo educativo DIGITALENT (formado por las escuelas de negocio ISDI, ISDE, ESERP, IEBS, DIGITECH y Formadores IT) en alianza con Adigital e Iberian Media para estudiar el impacto de la inteligencia artificial en el talento, el empleo y las organizaciones. A través de videopódcast, estudios, informes y encuentros, la iniciativa busca generar recomendaciones útiles para las empresas y el ámbito académico.
En este contexto, en la serie de videopódcasts, Nacho de Pinedo, fundador de ISDI, conversa con líderes de compañías como Microsoft, L’Oréal, HP, Telefónica, Alain Afflelou, Mapfre, ILLUNION, LinkedIn, Brooklyn Fitboxing y WPP Media para conocer cómo la incorporación de la inteligencia artificial están cambiando sus organizaciones y qué capacidades consideran necesarias para afrontar esta transformación.
A pesar de proceder de sectores y modelos de negocio diferentes, las conversaciones coinciden en una misma idea: la inteligencia artificial no puede abordarse como una tecnología aislada. Su integración exige revisar procesos, desarrollar nuevas capacidades y preparar a los equipos para trabajar de una forma diferente.
La adopción comienza en el liderazgo
La IA ha dejado de estar limitada a determinados departamentos para convertirse en una capacidad transversal que afecta a toda la organización. Sin embargo, su incorporación no depende únicamente de ofrecer nuevas herramientas a los equipos. Las conversaciones del Digital Talent Think Tank muestran que requiere un liderazgo visible, formación continua y una estrategia capaz de conectar la tecnología con las prioridades reales del negocio.
“La transformación no empieza cuando una empresa compra una herramienta, sino cuando sus líderes entienden cómo puede cambiar su negocio y ayudan a los equipos a utilizarla con criterio. La IA acelera la ejecución, pero la dirección, el propósito y la responsabilidad siguen siendo humanos”, señala Nacho de Pinedo, fundador de ISDI.
Compañías como Brooklyn Fitboxing, L’Oréal, Mapfre o HP ya están impulsando la adopción desde la dirección, combinando el uso práctico por parte de sus líderes con programas formativos adaptados a las distintas funciones, figuras internas que acompañan a los equipos y espacios seguros para experimentar. El objetivo es reducir las barreras de acceso, demostrar resultados concretos y conseguir que la IA se integre progresivamente en el trabajo diario.
Otro de los aprendizajes compartidos es que la adaptación no depende tanto de la edad como de la mentalidad. En todas las generaciones existen perfiles más avanzados y otros con mayores dificultades. La curiosidad, la apertura al cambio y la disposición para seguir aprendiendo son los factores que realmente marcan la diferencia.
“Los valores y los principios de un líder tienen que ser formar parte del desarrollo de la inteligencia artificial, no tener miedo y ser facilitadores. Primero entender que supone, facilitar la formación de todos sus equipos y ser muy coherentes con la estrategia de la compañía”, afirma Juan Alonso, Country Manager de L’Oréal España y Portugal.
Cuanta más IA, más necesarias son las capacidades humanas
La automatización no reduce la importancia del talento humano. Las conversaciones del Digital Talent Think Tank muestran que competencias como el pensamiento crítico, la creatividad, la curiosidad, la autonomía y la capacidad de adaptación ganan peso a medida que la IA asume más tareas.
La tecnología puede analizar grandes cantidades de información, generar propuestas o acelerar procesos, pero siguen siendo las personas quienes deben interpretar los resultados, comprobar que responden a los objetivos de la organización y convertirlos en decisiones de negocio. Así ocurre en compañías como Telefónica, WPP Media o LinkedIn, donde la IA amplía las capacidades de los equipos sin sustituir su criterio ni su conocimiento del cliente.
En este contexto, crecerá la demanda de perfiles híbridos capaces de conectar tecnología, negocio y propósito. El conocimiento técnico seguirá siendo necesario, pero deberá combinarse con comunicación, colaboración, empatía y capacidad para tomar decisiones en entornos de incertidumbre.
“La IA hay que integrarla en cada una de las funciones y departamentos de una empresa, los líderes tienen que estar abiertos a la oportunidad de rediseñar sin dejar de poner foco en la cultura. En una época en la que la tecnología va tan rápido, la cultura es la que da sentido a lo que hacemos”, señala Inés Bermejo, CEO de HP Iberia.
Este cambio también obliga a universidades y escuelas de negocio a actualizar sus programas con mayor rapidez, incorporar casos reales y preparar a los profesionales para aprender durante toda su trayectoria. La empleabilidad ya no dependerá únicamente de lo que una persona sabe hoy, sino de su capacidad para seguir evolucionando cuando cambian las herramientas, los roles y las necesidades de las empresas.
El reto no consiste sólo en utilizar más inteligencia artificial, sino en construir organizaciones capaces de combinar la velocidad de la tecnología con el talento, el criterio y el propósito de las personas.