El oasis más refrescante de Madrid estrena carta de cócteles

El restaurante culmina su nueva etapa con una barra protagonista y una carta que acompaña la cocina de producto con clásicos atemporales, propuestas refrescantes y nuevos imprescindibles del verano.

Tras la reciente renovación de su emblemático espacio en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, El Jardín de Arzábal continúa escribiendo esta nueva etapa con la incorporación de una carta de coctelería diseñada para acompañar la experiencia gastronómica y convertir su gran barra en uno de los nuevos puntos de encuentro del restaurante. 

Porque en El Jardín la coctelería no busca competir con la cocina, sino completarla. Fiel a la filosofía de hospitalidad que define a Grupo Arzábal desde sus inicios, la nueva propuesta nace con un objetivo claro: ofrecer el maridaje perfecto para cada momento del día, desde un desayuno al aire libre hasta el aperitivo, el tardeo o las largas noches de verano. 

La nueva barra —la primera con identidad propia dentro del universo Arzábal— se convierte en uno de los grandes protagonistas del espacio. Situada en el corazón de la terraza y rodeada de vegetación, invita a disfrutar de una carta concebida para acompañar la gastronomía del restaurante y adaptarse de forma natural a cada momento del día, desde el aperitivo hasta la sobremesa o el tardeo. 

La selección reúne algunos de los grandes clásicos de la coctelería internacional junto a propuestas más refrescantes y contemporáneas. Entre ellas destaca la Paloma Frozen, la versión helada de uno de los cócteles de moda del verano, elaborada con tequila, lima y refresco de pomelo, perfecta para disfrutar en la terraza y acompañar la cocina de producto de Arzábal. 

Junto a ella sobresale Tropicana, una de las creaciones más llamativas de la carta gracias a su característico color azul verdoso y a un perfil fresco, afrutado y tropical que la convierte en una de las apuestas más veraniegas de la temporada. 

La propuesta se completa con el Manhattan-Martínez, considerado uno de los grandes clásicos de la historia de la coctelería. Elaborado con ginebra, vermut rojo, licor de marrasquino y bitters, representa el lado más elegante de la carta y rinde homenaje a las recetas atemporales que nunca pasan de moda. 

Desarrollada por el equipo de bartenders de Grupo Arzábal, la carta nace para integrarse de forma natural en la experiencia de El Jardín y poner en valor una gastronomía basada en el producto.“Queremos ofrecer al cliente un motivo más para disfrutar y combinar nuestra gastronomía. El Jardín es un espacio muy especial y sentíamos que necesitaba una propuesta de coctelería a su altura. Con esta nueva barra buscamos enriquecer la experiencia y hacer que cada momento tenga el maridaje perfecto”, explican desde Grupo Arzábal. 

La coctelería se convierte así en una extensión de la cocina y en un elemento que completa la identidad de este oasis urbano en pleno centro de Madrid. Una propuesta que no sustituye a la oferta gastronómica, sino que la acompaña y la enriquece, reforzando una manera de entender la hospitalidad en la que cada detalle está pensado para hacer sentir bien al cliente. 

De cara a la temporada estival, el grupo ya tiene claros sus favoritos. La Paloma y el Mojito, que se perfilan como los grandes protagonistas del verano por su carácter refrescante y su versatilidad para acompañar la carta gastronómica. Mientras la Paloma vive uno de sus mejores momentos gracias a su equilibrio y frescura, el Mojito mantiene su condición de clásico imprescindible cuando llegan las altas temperaturas. 

Con esta incorporación, El Jardín de Arzábal sigue consolidando la transformación iniciada con su reapertura y reafirma su condición de oasis urbano en pleno centro de Madrid: un espacio donde gastronomía, coctelería, cultura y naturaleza conviven en un mismo escenario para disfrutar del verano sin salir de la ciudad.