“El problema no es entrar en EE.UU., es cómo entras”: Natali Friedman, cambiando el juego de cómo invertir en USA

(Por J.Maqueda & JL Martinez Bueno) Con 20 años en el mercado de EE. UU., Natali aporta una perspectiva única: identifica riesgos antes de que ocurran y distingue con precisión una decisión estratégica de un error costoso.

Hay quienes hablan de invertir en Estados Unidos, y hay quienes están dentro viendo cómo se hacen y cómo se rompen las operaciones. Natali Friedman pertenece al segundo grupo.

In M&M: Hay una sensación creciente de que Estados Unidos ya no es una opción, sino una decisión. ¿Lo estás viendo así?

Natali Friedman (NF): Totalmente. Antes era algo aspiracional. Hoy es una conversación real. Muchos empresarios españoles sienten que su mercado se ha vuelto más limitado o más complejo, y empiezan a mirar fuera. Estados Unidos aparece muy rápido. El problema es que llegan con la decisión tomada… pero no siempre con una estrategia clara.

In M&M: ¿Cuál es el primer gran error que estás viendo?

NF: Pensar que abrir una empresa es estar dentro. Crear una LLC es lo más fácil del proceso. Pero eso no es una estrategia. Muchos hacen eso primero… y piensan después. Y en Estados Unidos todo está conectado: lo legal, lo fiscal, lo migratorio y lo operativo. Si no lo alineas desde el inicio, corregirlo después es mucho más costoso.

In M&M: ¿Por eso todo el mundo acaba mirando Florida o Miami?

NF: Florida no es casualidad. Es eficiencia.Tiene ventajas fiscales, sí. Tiene crecimiento, también. Pero lo más importante es que reduce fricción. Un empresario español llega y no empieza de cero: hay idioma, hay comunidad, hay red. Eso acelera todo. Y cuando entras en un mercado nuevo, la velocidad importa mucho más de lo que parece.

In M&M: Vamos a lo práctico. ¿De cuánto dinero estamos hablando realmente para entrar bien?

NF: Depende del caso, pero una referencia clara son unos 200.000 dólares. Con esa inversión, bien estructurada, puedes cumplir requisitos migratorios y construir algo sólido. El error es pensar solo en la cifra. La clave no es cuánto inviertes, sino cómo lo estructuras.

In M&M: Has mencionado varias veces la palabra “estructura”. ¿Dónde ves los mayores fallos?

NF: En la desconexión. Un abogado hace una parte, el contador otra, el realtor otra… y nadie conecta todo. Yo veo muchos casos donde todo está hecho, pero no está bien pensado en conjunto. Y eso genera problemas fiscales, migratorios o de rentabilidad que se podrían haber evitado desde el inicio.

In M&M: Tú estás dentro del sistema. ¿Qué ve un insider que no ve un inversor desde fuera?

NF: Ve patrones. Cuando llevas años en esto, empiezas a identificar errores antes de que ocurran. Gente que quiere replicar su modelo de España sin adaptarlo. Inversores que compran sin entender el activo. Decisiones rápidas sin visión global. Mi trabajo no es solo decir qué hacer. Es evitar lo que no hay que hacer.

In M&M: ¿Qué perfil es el que más está dando el paso ahora?

NF: Muy claro: entre 40 y 60 años. Personas que ya tienen un negocio, capital y experiencia. No vienen a probar. Vienen a construir su siguiente etapa.

In M&M: ¿Y España? ¿Es un foco real ahora mismo?

NF: Sí, totalmente. Estamos viendo cada vez más interés. Empresarios que quieren diversificar, abrir mercado o incluso plantearse una segunda base. Y además, el perfil español encaja bien en sectores como gastronomía, diseño o servicios. El mercado responde. El reto es hacerlo bien desde el inicio.

In M&M: Ahí entra “Tu Proyecto en USA”

NF: Exacto. No nace como una idea de negocio, sino como respuesta a un problema real: la desconexión. Los clientes tenían que coordinar múltiples profesionales… y ahí se perdía eficiencia. Nos sentamos en la misma mesa: inmigración, real estate, fiscalidad, financiación y legal. Cada uno con su especialidad, pero con una visión conjunta. Porque así es como realmente se construye una entrada sólida.

In M&M: Si tuvieras que resumir todo en una frase...

NF: Que el problema no es entrar en Estados Unidos. Es cómo entras.

In M&M: Estados Unidos sigue siendo el mayor mercado del mundo. Pero no es un mercado que perdone la improvisación. Y en un momento en el que cada vez más empresarios españoles están mirando hacia fuera, la diferencia no va a estar en quién da el paso. Va a estar en quién entiende el juego antes de jugarlo.