La cautela hacia las nuevas tecnologías parece trasladarse también a las preferencias de compra. El 74% de los españoles prefiere acudir a un fabricante automovilístico tradicional a la hora de adquirir un nuevo vehículo, frente a solo un 7% que optaría por una compañía tecnológica.
Esta prudencia hacia determinadas innovaciones convive con una actitud cada vez más abierta hacia aquellas tecnologías capaces de aportar beneficios concretos al conductor. Por ejemplo, un 63% de los españoles estaría dispuesto a compartir datos de conducción a cambio de funcionalidades que les permitan optimizar el consumo de combustible, anticipar averías o simplificar la gestión de su vehículo.
Los resultados reflejan que, pese a los avances tecnológicos y al creciente protagonismo de la conducción autónoma, la confianza de los ciudadanos continúa siendo uno de los principales desafíos para su adopción. Los españoles sí se muestran más receptivos hacia determinadas aplicaciones concretas, como el caso del aparcamiento autónomo, una funcionalidad en la que confía un 39% de los encuestados.
"La conducción autónoma es una de las innovaciones con mayor capacidad para transformar la movilidad en los próximos años, pero el avance tecnológico por sí solo no garantiza su adopción. El verdadero reto está en generar confianza y demostrar al usuario, de forma tangible, cómo estas tecnologías pueden hacer su movilidad más sencilla, segura y eficiente", ha apuntado la gerente de Marketing y Desarrollo de Negocio de Alphabet España, Ángeles Roca.