El estudio confirma que la innovación ya es estratégica en España: 8 de cada 10 compañías (79,6%) se sitúan en fases intermedias o avanzadas de madurez, lo que evidencia que la innovación ha dejado de ser experimental para integrarse en la agenda corporativa. Sin embargo, solo 1 de cada 6 organizaciones (15,7%) se percibe con una capacidad muy alta para llevar pilotos y pruebas de concepto a fases de despliegue real, lo que refleja una brecha persistente entre ambición e impacto.
El informe, presentado esta mañana en unas jornadas organizadas por PATIO Campus que han contado con la participación de responsables de innovación de compañías como L'Oréal, Iberia, Pascual y PreZero, entre otros, refleja una apuesta sostenida por la innovación de las corporaciones españolas: el 44,4% de las compañías prevé aumentarla y el 38,9% mantenerla, incluso en un contexto de prudencia económica.
Innovación abierta: presente, pero aún no estructural
Pese a formar parte del discurso corporativo, la innovación abierta todavía no se ha consolidado como una palanca estratégica estructural. Según PATIO Campus, solo en torno a 3 de cada 10 compañías considera la colaboración con startups como un eje central de su estrategia (29,4%), frente a más de 7 de cada 10 que la perciben como secundaria, poco relevante o inexistente (70,6%).
Al analizar el origen de los proyectos de innovación, el informe confirma que la innovación sigue siendo mayoritariamente interna. En la mitad de las compañías, menos del 25% de los proyectos de innovación nace fuera de la organización, mientras que alrededor de 1 de cada 10 declara no realizar ningún tipo de innovación abierta (11,1%).
Solo en torno a 2 de cada 10 organizaciones genera más de la mitad de su innovación en colaboración con el ecosistema externo (18,5%), lo que evidencia que el reto ya no es acceder a startups o tecnologías emergentes, sino integrarlas de forma estructural en el negocio.
Inteligencia Artificial: prioridad transversal, reto de industrialización
En lo que respecta a las tecnologías emergentes prioritarias, la Inteligencia Artificial se consolida como la principal palanca tecnológica para las organizaciones. Prácticamente la totalidad de las compañías la identifica como una tecnología prioritaria (98,1%) y más de la mitad la sitúa entre sus principales áreas de innovación (55,6%).
En términos de madurez su desarrollo sigue siendo desigual, un 40,7% de las organizaciones cuenta ya con proyectos en fase piloto o exploratoria, mientras que un 31,5% declara disponer de estrategias muy avanzadas, aunque complejas de implementar. Al mismo tiempo, un 27,8% se encuentra aún en fases de análisis o diseño estratégico, lo que refleja un ecosistema en transición en el que el principal reto ya no es la adopción de la tecnología, sino su escalado e integración efectiva en la operación y el negocio.
El informe concluye que las principales barreras no están en la ideación ni en la tecnología, sino en la transición entre definición, piloto y despliegue efectivo en la operación, un patrón que se repite en distintos ámbitos de innovación y que explica por qué muchas iniciativas no llegan a generar impacto real en el negocio.
Del piloto al impacto: el principal cuello de botella del sistema
El informe muestra que la mayoría de las organizaciones identifica dificultades relevantes para trasladar las iniciativas de innovación a la operación y al negocio. En concreto, casi la mitad de las compañías considera que estas dificultades son altas o muy altas (48,1%), mientras que cerca de 4 de cada 10 las sitúa en un nivel medio (38,9%) y alrededor de 1 de cada 10 las percibe como bajas (13%).
Esta brecha entre experimentación y soluciones operativas consolidadas se explica no solo por factores técnicos y económicos – como la complejidad de integración con sistemas heredados, los costes de implementación o la dificultad para medir el retorno de la innovación –, sino también por barreras culturales y organizativas, entre las que destacan la lentitud de los procesos internos, la aversión al riesgo y la existencia de silos dentro de las organizaciones, identificadas por más de la mitad de las compañías como frenos relevantes para el despliegue de la innovación.
En conjunto, el estudio dibuja un ecosistema maduro en ambición, pero aún en transición en lo relativo a ejecución, donde el verdadero desafío no es innovar más, sino innovar mejor, integrando el ecosistema, escalando soluciones y conectando la innovación con las prioridades reales del negocio. “Hoy las organizaciones cuentan con capacidades, talento y ambición para innovar, pero el verdadero desafío está en integrar esas iniciativas en la operación diaria y en los procesos de negocio”, señala María Barrié, cofundadora de PATIO Campus y directora de Innovación de L’Oréal España y Portugal.
Impact Leaders: nuevos referentes y visión estratégica
En el marco de estas jornadas, PATIO Campus ha presentado su comité de Impact Leaders, una red independiente de referentes en innovación, inversión, educación, emprendimiento y sostenibilidad que refuerza el papel de PATIO como plataforma neutral de innovación abierta y como espacio para acelerar el impacto real de la innovación en las organizaciones.
Este anuncio coincide con la incorporación de Lucía Chávarri, co-founder de Nubalis y ex VP Global de Nuevos Negocios en Cabify, como directora general de PATIO Campus, desde donde lidera una etapa de continuidad y consolidación centrada en el escalado de la innovación y su traducción en impacto real para las organizaciones.
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