El aceite de oliva en la encrucijada: fraude en aumento ante las alzas de precios

El fraude alimentario es una preocupación que cada vez afecta más a consumidores, gobiernos y productores dentro y fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, el problema no afecta a todos por igual: según los datos de EIT Food, organización alimentaria no gubernamental que cuenta con el apoyo de la Unión Europea, España es el país comunitario con más fraude alimentario en sus productos de origen, por delante de Italia y Países Bajos.

Y según EUIPO, la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, estima que en Europa se produce un fraude cercano a los 1.500 millones de euros en torno al aceite de oliva, un mercado con un volumen de 3.000 millones de euros que en los últimos tiempos ha sufrido un alarmante agravamiento: la escalada del precio del aceite de oliva de los últimos meses ha creado el escenario perfecto para que mafias, mercados ilícitos y defraudadores en general aprovechen la coyuntura para introducir en los mercados productos adulterados o de procedencia dudosa.

SICPA, proveedor global de tintas de seguridad, así como de soluciones seguras de identificación, trazabilidad y autenticación durante más de 90 años, ya dispone de las herramientas tecnológicas más eficaces para proteger a todo el sector de sus fraudes más comunes -manipulación de los envases, etiquetados falsos o que puedan inducir a error, además de la falsificación y, por lo tanto, infracción del nombre de marca, sin olvidar el robo y la desviación al mercado gris-.

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