La paradoja digital: España supera el millón de profesionales TIC pero los jóvenes pierden confianza

La Inteligencia Artificial está transformando la forma en la que las empresas trabajan, innovan y buscan talento. En este nuevo escenario, España continúa consolidando su posición como una de las economías europeas con mayor crecimiento del empleo tecnológico, aunque persisten importantes desafíos relacionados con la disponibilidad de talento especializado y la adaptación del mercado laboral a la nueva realidad digital.

Así se desprende de la VII edición del Estudio Empleabilidad y Talento Digital, elaborado por Fundación VASS en colaboración con la Fundación de la Universidad Autónoma de Madrid, que analiza la evolución del talento digital en España desde la perspectiva de empresas, universidades, docentes y estudiantes.

España consolida su crecimiento digital, pero el reto sigue siendo el talento

España ya supera el millón de especialistas TIC, equivalentes al 4,7% del empleo total. Entre 2020 y 2024 incorporó cerca de 279.800 especialistas, registrando un crecimiento acumulado del 37,7%, superior al observado en las principales economías europeas y en el conjunto de la Unión Europea. Además, el 84,4% de estos profesionales cuenta con estudios superiores.

El estudio refleja que la digitalización continúa generando oportunidades laborales. Cerca del 16,8% de las empresas españolas emplea especialistas TIC y el 13,1% contrató este tipo de perfiles durante el último ejercicio, por encima de la media europea (9,6%). Asimismo, España cuenta ya con cerca de 739.000 profesionales y técnicos TIC, más del doble que hace una década.

Sin embargo, las organizaciones siguen encontrando dificultades para cubrir determinadas posiciones tecnológicas. La Fundación VASS estima que podrían quedar sin cubrir alrededor de 9.600 puestos técnicos, una situación que tendría un impacto económico directo de hasta 2.776 millones de euros anuales. A ello se suma el esfuerzo que deben realizar las compañías para completar la formación de los profesionales incorporados, con una media de 143 horas adicionales de capacitación y un coste de 4.954 euros por persona.

Además, el talento joven sigue siendo una prioridad estratégica para las organizaciones. Para el 68,2% de las empresas, incorporar perfiles junior resulta relevante o esencial para garantizar su competitividad futura.

Antonio Rueda, director de Fundación VASS, explica que: “España está demostrando una enorme capacidad para generar empleo tecnológico y consolidar un ecosistema digital competitivo. Sin embargo, el desafío ya no consiste únicamente en crear más puestos de trabajo, sino en asegurar que contamos con profesionales preparados para responder a las nuevas demandas de una economía cada vez más impulsada por los datos y la Inteligencia Artificial. La IA es una nueva infraestructura de conocimiento que ya ha superado la base de la curiosidad y se consolida como un gran apoyo de la productividad. Afecta al talento, porque la IA avanza gracias a las personas, la sociedad necesita de talento técnico. En cuanto a los jóvenes existe un gap de talento entre la empresa y lo que ofrece la universidad sus profesionales para el mercado y esto es un tema importante para abordar. Y también, como no, la discapacidad. ¿Cómo es posible que este colectivo gaste 138.000 millones de euros y que no puedan participar activamente con su talento en el desarrollo digital? Tenemos que impulsar una capacitación extraordinaria para que formen parte de un ecosistema digital que imperativamente deberá ser accesible y para que su trabajo no se vea amenazado por la automatización. La IA tiene herramientas extraordinarias para eliminar barreras”.

La Inteligencia Artificial deja de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana

La Inteligencia Artificial Generativa ha superado la fase experimental para convertirse en una herramienta habitual dentro de las organizaciones. Las empresas participantes en el estudio le otorgan una valoración de 8,7 sobre 10 como herramienta de apoyo al profesional y valoran con un 8,4 sobre 10 que sea la propia organización quien facilite y costee el acceso a estas tecnologías.

No obstante, el grado de implantación disminuye cuando se trata de procesos más complejos. Su utilización como palanca de automatización alcanza una valoración de 7,5 sobre 10, mientras que su integración en procesos críticos obtiene un 6,4, lo que refleja que todavía existe margen para una adopción más profunda dentro de las organizaciones.

La irrupción de la IA también está transformando las competencias más demandadas por las empresas. Ciencia de Datos, Aprendizaje Automático e Inteligencia Artificial Generativa encabezan ya el ranking de conocimientos más valorados, seguidos por áreas como el desarrollo Back-End, el desarrollo Front-End, la Ingeniería de Datos y las tecnologías cloud. No obstante, las organizaciones valoran cada vez más una combinación equilibrada entre conocimientos técnicos y capacidades personales. El Indicador de Talento Digital muestra que las hard skills representan el 54,7% del perfil profesional, mientras que las soft skills ya alcanzan el 45,3%, destacando competencias como el aprendizaje continuo, la orientación a resultados, la adaptación al cambio, la responsabilidad y el trabajo en equipo.

Para María González Veracruz, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, que felicitó a la Fundación Vass por este estudio que consideró “imprescindible”, “España tiene una base sólida en el entorno de la empleabilidad y el talento digital gracias a los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y a su ejecución. Hemos hecho desde el Gobierno de España un gran esfuerzo como país, pero también debo resaltar la colaboración publico privada. La inteligencia artificial es una infraestructura de país y debemos garantizar el acceso a la IA como un bien básico y crítico como el agua, la electricidad o internet, porque debemos buscar que todos los ciudadanos y las empresas se beneficien de la IA”. Además, señaló que “la inteligencia artificial no debe competir con el talento, sino que debemos abordar un pensamiento crítico y definir cómo abordarlo. Estamos ante una revolución humana y así lo refleja el estudio. Una revolución que tiene como objetivo lograr un progreso real para todos. Un progreso destinado a generar oportunidades”. Asimismo, valoró “la importancia de la innovación para lograr una inclusión total. Necesitamos del talento de las personas con discapacidad y necesitamos crear las herramientas necesarias para lograrlo. Tenemos que impulsar un país en la era de la IA con oportunidades iguales para todos.”

La brecha entre universidad y empresa mejora, pero sigue siendo elevada

Aunque la distancia entre la formación universitaria y las necesidades reales del mercado se ha reducido en los últimos años, el estudio sigue detectando un importante GAP de talento digital, situado actualmente en 39,1 puntos sobre 100. La brecha continúa siendo especialmente significativa en las competencias técnicas, donde alcanza los 44,7 puntos, mientras que en habilidades blandas se sitúa en 32,4 puntos.

La evolución, no obstante, muestra una mejora progresiva respecto a años anteriores, cuando el indicador global alcanzaba los 46,8 puntos. Los docentes consideran que los estudiantes cuentan con una preparación sólida, pero reclaman una colaboración más estrecha con las empresas, una actualización constante de los planes de estudio y mayores recursos para responder a la velocidad de los cambios tecnológicos. Las prácticas profesionales y la participación de expertos empresariales en la actividad académica siguen apareciendo como algunas de las herramientas más eficaces para reducir esta distancia.

“El informe muestra claramente como las universidades son una fuente de talento- señala Rocio Schettini, directora general de la Fundación Autónoma de Madrid, "por ello, tenemos la obligación de impulsar a nuestros estudiantes como referentes en la nueva sociedad que se presenta, especialmente ante la realidad de la inteligencia artificial, que impacta de manera transversal en todas las áreas de conocimiento y en los futuros profesionales que se forman en nuestras universidades. Son un foco de empleabilidad, el gran puente entre la universidad y la sociedad y, por tanto, clave para el desarrollo de nuestro país. Pero también tenemos que trabajar activamente por la integración de las personas con discapacidad. En la Universidad Autónoma de Madrid, trabajamos para que las personas con discapacidad formen parte activa de todos nuestros espacios y actividades. Así lo demostramos con iniciativas que fomentan la inclusión real, como el proyecto Vida Independiente del Colegio Mayor Juan Luis Vives que adapta infraestructuras, actividades y servicios a estudiantes con diversidad funcional y, muy especialmente, con el programa Promentor, impulsado junto a la Cátedra UAM-Prodis, que forma a jóvenes con discapacidad intelectual y favorece su inclusión sociolaboral para una vida autónoma. El talento está en cada uno de nuestros estudiantes, y su desarrollo, conexión con el entorno profesional e integración en la sociedad es una prioridad estratégica para la FUAM".

Los jóvenes son más pesimistas sobre su futuro laboral, pese a su preparación digital

Uno de los hallazgos más llamativos del informe es la evolución de las expectativas profesionales de los estudiantes. La confianza en sus oportunidades de desarrollo laboral continúa descendiendo, pasando de una valoración de 8,1 sobre 10 en 2022 a 6,9 en 2026.

Esta percepción contrasta con el elevado grado de preparación digital que manifiestan los propios estudiantes. El 70,6% afirma haber recibido formación en Inteligencia Artificial y el 64,3% en sus implicaciones éticas. Además, muestran una elevada disposición para desenvolverse en entornos globales y digitales, valorando con un 8,2 sobre 10 la posibilidad de trabajar en inglés y con un 8,7 sobre 10 el trabajo en organizaciones sin oficinas físicas.

Entre los aspectos más valorados a la hora de incorporarse al mercado laboral destacan la conciliación entre vida personal y profesional, la participación en proyectos atractivos, la flexibilidad horaria, el ambiente de trabajo y la existencia de un plan de carrera claro.

La empleabilidad de estos perfiles continúa siendo especialmente elevada. Las bases medias de cotización de los egresados en informática crecen más de un 54% durante sus cuatro primeros años de carrera profesional, frente al 33,4% de media registrado por el conjunto de titulados universitarios.

Más mujeres y más inclusión para ampliar la base de talento digital

El informe también pone el foco en dos de los grandes retos pendientes del sector tecnológico: incrementar la presencia femenina y favorecer la incorporación de personas con discapacidad a los puestos tecnológicos. Actualmente, las mujeres representan el 18,5% de los estudiantes matriculados en titulaciones vinculadas a la informática. A pesar de ello, el número de alumnas ha crecido un 151,5% durante los últimos nueve años, alcanzando las 15.636 estudiantes.

El estudio destaca igualmente el potencial de las personas con discapacidad para reforzar la disponibilidad de talento tecnológico en España, donde viven cerca de ocho millones de personas con discapacidad y uno de cada cinco hogares cuenta con al menos una persona en esta situación. Este colectivo representa además una capacidad de compra estimada de 138.000 millones de euros. Sin embargo, la participación laboral continúa siendo reducida. La tasa de actividad se sitúa en el 35,4%, la tasa de desempleo alcanza el 18,5% y únicamente el 9,7% desempeña funciones técnicas o científicas, a pesar de que estos perfiles han aumentado un 17% durante los últimos tres años.

“Nadie se debe quedar atrás en la evolución de la sociedad. Las TI son el gran aliado del proceso y están pensadas para todos. Son una potente herramienta de inclusión. Debe posibilitar a las personas y a la sociedad en la creación de un proyecto de vida inclusivo y favorecer una igualdad de las oportunidades- señala-Alejandra Serrano Fernandez, directora general de Atención a Personas con Discapacidad de la Comunidad de Madrid. Nosotros estamos trabajando intensamente en esta línea, invirtiendo para impulsar la IA y las tecnologías de apoyo para la educación y así poder capacitar en competencias digitales a las personas con discapacidad ya que creemos firmemente en su talento y en que son vitales para la sociedad”.

La digitalización puede convertirse en una palanca de inclusión especialmente relevante. Más del 90% de las personas con discapacidad utiliza internet y el 83,2% de quienes buscan empleo lo hace a través de canales digitales. No obstante, seis de cada diez reconocen que tienden a autoexcluirse de determinadas ofertas laborales y el 71% considera que algunas vacantes utilizan un lenguaje excluyente o discriminatorio.

Por otro lado, en opinión de las organizaciones participantes (casi el 80% ya cuenta con especialistas TIC con discapacidad en sus equipos), la principal barrera para incrementar su presencia en puestos tecnológicos no es la integración laboral, sino la dificultad para encontrar perfiles especializados y adecuadamente formados. Asimismo, identifican competencias como la responsabilidad, la resiliencia, la capacidad de adaptación y el trabajo en equipo como algunas de las cualidades más valiosas y diferenciales de estos profesionales.

Respecto al impacto de la Inteligencia Artificial, el 35% de los participantes considera que contribuirá a generar una mayor igualdad de oportunidades, mientras que el 39% teme que pueda incrementar las desigualdades existentes. Aun así, existe un amplio consenso sobre el potencial de estas tecnologías para eliminar barreras y favorecer una participación más inclusiva en el mercado laboral.

En conjunto, el estudio refleja que España dispone de una base sólida para seguir consolidando su liderazgo digital, pero advierte de que el crecimiento futuro dependerá de su capacidad para formar profesionales en las competencias que demanda el mercado, reducir la brecha entre universidad y empresa e incorporar nuevas fuentes de talento. La colaboración entre administraciones, universidades, empresas y agentes sociales emerge como uno de los principales factores para construir un mercado laboral más competitivo, innovador e inclusivo.

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