Asimismo, la actividad disminuyó un 2,1% en términos interanuales debido a los retrocesos registrados del 8,7% en la industria manufacturera, del 7% en el comercio y del 4,2% en los impuestos netos y subsidios.
Por el contrario, la pesca creció un 14,8%, la explotación de minas y canteras un 9,9%, y la agricultura, ganadería, caza y silvicultura un 8,4%.
Sin embargo, el peso de estos sectores sobre el conjunto de la economía fue lo suficientemente grande como para decantar las cifras del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) hacia terreno positivo.