Expertos de todos los rincones del mundo – psicólogos, antropólogos, sociólogos… - se siguen preguntando si es posible sostener una pareja monógama a lo largo del tiempo o si, realmente, es una cuestión social o cultural, donde influye mucho el “qué dirán”. ¿Existe de verdad el concepto de “amor para toda la vida” que nos han inculcado?
Es un hecho que, a medida que evolucionamos en el tiempo y como especie, nuestra relación con la sexualidad también evoluciona, lo que queda patente en el estudio puesto en marcha por Gleeden – la primera plataforma europea de encuentros extramatrimoniales y no monógamos pensada por y para mujeres, con más de 13 millones de usuari@s en todo el mundo y 1,2 millones en España –, junto a la consultora Yougov: “Infidelidad y relaciones no monógamas”, con respuestas de más de 6.000 españoles y españolas mayores de edad.
Los datos del estudio confirman que un 22% de personas españolas de entre 18 y 24 años de edad han experimentado una relación no monógama, cifra que va disminuyendo a media que avanza la edad, pero, significativamente, ocurre a la inversa con las personas que no la han experimentado pero están interesadas en hacerlo: en la franja de edad de 35 a 44 años, un 23% de personas afirma estar en esta situación. El principal motivo de involucrarse en una relación no monógama es flexibilizar una relación sin romperla.
En cuanto a género, un 16% de hombres españoles afirma haber probado algún tipo de relación no monógama, frente a un 8% de mujeres; y un 23% de españoles que no ha experimentado este tipo de relaciones está interesado en hacerlo, frente a un 11% de mujeres.
Según la sexóloga de Gleeden, Eva Moreno, “las relaciones afectivas de pareja están cambiando, aunque sigue siendo importante vincularse a otra persona – porque nuestra sociedad actual está pensada principalmente para vivir en pareja –, pero desde hace unos años, cada vez más personas ponen de manifiesto más curiosidad por romper los modelos de relaciones tradicionales, lo que nos habían dicho que tenía que ser”.
También influye que cada vez se habla más de sexualidad, de deseo, de intimidad, de la importancia del consentimiento, y las personas saben más sobre estos temas. La sociedad ha dado un giro realmente importante: antes eran temáticas de las que no se hablaba mientras que en la actualidad, debido en parte a la eclosión de las redes sociales, que hacen que exista mucho más contenido, y que profesionales y expertos tengan espacios donde explicar mensajes y aclarar dudas, son temáticas de las que se habla con más naturalidad.
En este contexto, continúa Moreno, “la tendencia indiscutible son las parejas que tienen policuriosidad: son parejas cuyos miembros no se quedan para sí mismos sus múltiples curiosidades, sino que las verbalizan, las consensuan… y las hacen realidad. Por eso, mantienen una comunicación continuada, que forma parte de su hábitat relacional, porque todo lo que tiene que ver con la intimidad es una parte muy importante de su relación y pueden hablar con total honestidad de lo que desean, sin sentir que la relación está en peligro”.
El amor no tiene que ser solamente de una forma cerrada, por eso “estas parejas, se cuestionan el guion aprendido, todo aquello que tiene que ver con poseer”.
En definitiva, todo esto indica que la sociedad se está relacionando en la intimidad de manera muy diferente a como lo hacían hace 20 años. “Cada vez estamos aprendiendo a ser más inteligentes sexualmente, con más autocuidado, con más curiosidad – buscando más el vínculo sano que no solo me va a hacer sentirme mejor a mí, sino también a mi pareja y a la relación mutua”, añade la sexóloga de Gleeden.