En 2026, el enfoque cambiará hacia una implementación más pragmática y estructurada, ahora que ya se ha demostrado que la IA agéntica puede ser una aliada. La automatización con robots se orientará a entornos colaborativos, y tecnologías como el blockchain, la conectividad 6G y la ciberseguridad post-cuántica alcanzarán una madurez que permitirá utilizarla de manera real y medible.
En este contexto, los expertos de VASS, consultora tecnológica española con 4.600 empleados y presente en 24 países, han recogido las principales tendencias tecnológicas de cara al 2026:
IA Agéntica: de la experimentación a la obtención de valor. La inteligencia artificial agéntica dará el salto a la adopción real, integrándose por primera vez en procesos críticos dentro de las organizaciones. De hecho, Gartner pronostica que para 2028 al menos un 15% de las tareas diarias en el entorno laboral se realizarán de manera autónoma. Además, los equipos de datos incrementarán su productividad en torno a un 25% gracias a agentes autónomos capaces de descubrir, depurar y analizar información de manera independiente.
Foco en la gobernanza del dato para la IA. Forrester indica que, en 2026, un porcentaje significativo de grandes empresas nombrará cargos específicos que se dediquen exclusivamente a mantener la gobernanza de la IA.
Este concepto engloba aquellas políticas, procesos y controles que garantizan la calidad, trazabilidad, seguridad y uso ético de los datos. Su relevancia es crítica: sin una gobernanza sólida, la IA amplifica riesgos legales, reputacionales y operativos, mientras que una gobernanza bien definida permite escalar su adopción con confianza, cumplir con la regulación y asegurar decisiones más fiables y alineadas con los objetivos de negocio.
¿Nueva revolución industrial? Robótica colaborativa y microfactorías. La automatización dejará de ser un sistema rígido para convertirse en un entorno adaptable. El avance clave es la robótica colaborativa, donde las máquinas trabajan integradas con el personal humano para mejorar la producción. Gracias a la IA, los robots podrán entender instrucciones en lenguaje natural y corregir sus propios errores, lo que facilita enormemente su instalación. Por otro lado, el auge de las microfactorías permitirá una fabricación más ágil, cercana al cliente y totalmente personalizada.
El futuro de los pagos: IA y seguridad biométrica. La inteligencia artificial y la biometría están redefiniendo las transacciones financieras con dos enfoques distintos: en el ámbito profesional (B2B) se automatizarán los flujos de pago mediante agentes de IA capaces de negociar y autenticar operaciones de forma autónoma.
En el consumidor final, el uso de IA será más gradual por una cuestión de confianza del usuario, por lo que la innovación se centrará en la seguridad. El uso de la biometría avanzada y los pagos directos mediante códigos QR busca eliminar intermediarios y reducir el riesgo de fraude.
Infraestructura de datos con enfoque multicloud. Las organizaciones gestionarán cargas de trabajo en entornos híbridos (nubes públicas, privadas, on premise o edge) buscando optimizar costes y maximizar la flexibilidad. Las infraestructuras deberán ser más escalables escalar de forma dinámica y soportar múltiples plataformas, para conseguir la reducción de costes. Aquí las tecnologías como el AIOps, la inteligencia artificial generativa, el IoT, el Edge Computing o el Infrastructure as Code jugarán un papel muy importante para garantizar la resiliencia y la eficiencia operativa de estas nuevas infraestructuras.
Seguridad ante la desinformación y Zero Trust. Los retos en materia de ciberseguridad van a ir más allá de los ciberdelincuentes. Tal y como afirma Gartner, para 2028, un 50% de las compañías utilizará algún tipo de producto o servicio específico para luchar contra la desinformación. Además, los expertos en seguridad tendrán que seguir desarrollando la seguridad post cuántica (PQC por sus siglas en inglés), es decir, aquellos métodos para luchar contra los potenciales riesgos de las computadoras cuánticas. También se consolidará la adopción de principios Zero Trust (no confiar en ningún perfil por defecto) en redes, garantizando un modelo de seguridad más robusto y adaptado a la complejidad del nuevo ecosistema digital.
Blockchain: mayor madurez y aplicaciones prácticas. El Blockchain dejará atrás la etapa especulativa para centrarse en casos de negocio reales. Su aplicación se consolidará en la gestión de activos digitales y en procesos de pago, explorando el uso de stablecoins y transferencias blockchain-to-blockchain como alternativa a la infraestructura financiera tradicional.
Conectividad 6G y redes autónomas. La conectividad dará un salto cualitativo con la introducción gradual de tecnologías 6G, que aportarán capacidades avanzadas de sostenibilidad. Las redes integrarán inteligencia artificial para una gestión autónoma, optimizando recursos y reduciendo costes operativos, lo que permitirá un ecosistema más eficiente y preparado para soportar aplicaciones críticas.
Personalización en marketing combinando IA. La IA generativa se consolidará como estándar para ofrecer experiencias personalizadas y optimizar procesos operativos. En el comercio, las marcas crearán ecosistemas conversacionales que integren compra, promociones y servicio. Esta tecnología será clave para mejorar la eficiencia y la relación con el cliente. Por ejemplo, a la hora de personalizar un producto con IA generativa, se va a poder combinar con IA agéntica para que además decida y actúe en beneficio del negocio.
En definitiva, el tejido empresarial se enfrenta a un proceso de maduración que tiene que ir más allá de la adopción inmediata de cualquier tecnología. El éxito de una organización y su avance en transformación digital residirá en su capacidad para equilibrar el desarrollo de capacidades disruptivas con una inversión sostenida; una combinación indispensable para asegurar un retorno de inversión a largo plazo.
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