Llegar a las vacaciones es, para muchos, la meta más esperada del año. Sin embargo, despedirse de la oficina (o cerrar la computadora) no garantiza que nuestra mente se tome un descanso. Según el reciente estudio Vacaciones 3.0 realizado por Bumeran, la dificultad para desvincularse del entorno laboral es una realidad que afecta a casi la mitad de los argentinos.
Estar físicamente fuera de la oficina no siempre significa estar ausente. Los datos revelan una alarmante falsa desconexión: el 45% de los trabajadores admite que no logra desconectarse de sus tareas durante su tiempo de descanso. Esta tendencia se ve alimentada por la tecnología, ya que casi la mitad de los encuestados (49%) reconoce que sigue revisando el correo electrónico o el celular laboral mientras debería estar descansando.
El desafío de la desconexión real
Pero la presión no es solo interna: el 27% de los trabajadores argentinos afirma que sigue conectado porque recibe mensajes o pedidos urgentes por parte de sus jefes o compañeros durante sus días libres. Esto demuestra que la cultura de la inmediatez sigue siendo un obstáculo para la salud mental colectiva.
Debemos entender que el descanso no es un premio al esfuerzo, sino un requisito biológico y psicológico para el rendimiento sostenible. María Inés Solé, PCC (Profesional Certified Coach) de ICF Argentina, nos comparte tips para poder gestionar el descanso y lograr conectar con las vacaciones:
Sincronizar el despertar natural: Despertarse sin alarma es el indicador definitivo de que el cuerpo ha recuperado su equilibrio biológico. Permitir que el organismo dicte el fin del descanso es una herramienta de salud mental para saldar la "deuda de sueño" acumulada.
Desactivar el "modo alerta" mediante nuevos estímulos: Salir de la rutina no es sólo cambiar de paisaje, sino romper patrones cognitivos. Cambiar el desayuno habitual, buscar el contacto directo con la naturaleza o entablar conversaciones con personas ajenas a nuestro entorno ayuda a resetear la mente.
Gestión estratégica del entorno digital: Reducir el uso del celular es vital para combatir la ansiedad digital. No basta con la intención; es necesario crear barreras físicas: silenciar notificaciones laborales, eliminar temporalmente apps que consumen tiempo de forma pasiva y establecer ventanas de uso. Evitar las pantallas antes de dormir es innegociable para que la melatonina actúe y el descanso sea profundo.
Solo aprendiendo a gestionar la ansiedad y eliminando la culpa del descanso, podremos transformar nuestras vacaciones en el verdadero motor de recuperación que necesitamos. La salud mental debe ser una prioridad y los líderes deben buscar fomentar un entorno donde la desconexión sea respetada y el "derecho al silencio" sea la norma, no la excepción.
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