¿Hacia dónde va (y hasta cuándo va a durar) la guerra de Ucrania?

(Por José Ángel López Jiménez, Universidad Pontificia Comillas) Tras casi seis meses de destrucción y terror en Ucrania, consecuencia de una agresión planificada y diseñada por Putin, seguimos sin tener certezas sobre los objetivos finales irrenunciables que necesitan ser alcanzados por el Kremlin para detener la ofensiva militar.

“Hasta dónde” y “hasta cuándo” son las principales incógnitas en este momento del conflicto. La atención informativa sobre la evolución de la contienda ha descendido y la mayoría de los poco especializados “analistas” han abandonado el mantra sostenido desde los primeros días en torno a la pérdida de la guerra por parte de Rusia. Confundir deseos con realidades no es muy profesional. Por ello, es el momento de los militares y sus explicaciones sobre las estrategias utilizadas, así como los objetivos aparentes de conquista.

En un día soleado, se ve una calle de edificios destrozados y bombardeados.
Una imagen que muestra la destrucción en la ciudad ucraniana de Odesa debido a la guerra. The Focal Project / Flickr, CC BY-NC

El Donbás y las fronteras

Parece claro que el control total del Donbás es prioritario. Con independencia de los ataques indiscriminados a otras ciudades externas al foco central del conflicto –como Kiev u Odesa–, la política de devastar para reconstruir, repoblar e integrar en Rusia –directa o indirectamente– estos territorios es firme y decidida. La evacuación obligatoria decretada por Zelenski de las zonas aún no controladas por las tropas rusas en Donetsk anticipa una resistencia militar ucraniana en una región devastada. La población no tiene ya suministro de gas y esto anuncia un escenario invernal insufrible.

A partir de un potencial control de los dos oblast del Donbás, ¿frenará Rusia la agresión para asegurarse el control de lo ya conquistado?

Son regiones ricas en materias primas industriales y geoestratégicamente esenciales para el Kremlin (mar de Azov y salida al mar Negro) que podrían ser ampliadas territorialmente hacia el río Dniéper. Esto haría que se estableciese un nuevo limes de forma similar a lo ya realizado en Moldavia hace treinta años con el río Dniéster y el enclave secesionista de Transnistria. El conflicto militar desarrollado entre los meses de marzo y julio de 1992 acabó por consolidar un Estado de facto prorruso que se mantiene en la actualidad. La celebración de referéndums de autodeterminación –completamente ilegales– en los dos oblast del Donbás sancionaría el estatus final (independencia o unión con Rusia, como Crimea).

Una posibilidad mucho más ambiciosa geopolíticamente, pero de un enorme coste militar para Moscú, sería la ampliación de las operaciones a Odesa para conectar todo el corredor este-sur de Ucrania –con Crimea– y cortocircuitar la salida al mar de Kiev. De esta forma, Rusia controlaría todas las fronteras de su vecino, incluyendo el norte con el colaboracionista Lukashenko y el oeste parcialmente, desde la mencionada Transnistria con el XIV Ejército ruso allí establecido. Sería la consolidación del viejo proyecto de Novorrósiya.

Reacción internacional

Más allá del análisis de las diversas posibilidades barajadas –que podrían variar en función del éxito o del fracaso de las operaciones militares–, parece que Putin está logrando algunos avances parciales en su agenda internacional. De momento, las sanciones de la UE no están ofreciendo los resultados esperados. Más bien parece que Bruselas y Berlín están pagando la falta de previsión histórica por amortiguar la extrema dependencia energética de Moscú.

Lejos de tomar nota hace quince años de la intervención de Putin en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2007 y de la posterior intervención militar en Georgia, Alemania activó el Nord Stream 2. Sin embargo, Rusia sí ha estado buscando nuevos mercados para su gas desde hace años, especialmente con China.

La UE acaba de dar luz verde a las candidaturas de las tres repúblicas con las que mantiene acuerdos de asociación en el espacio postsoviético (Ucrania, Moldavia y Georgia) y que tienen contenciosos secesionistas apoyados y/o creados por la política exterior intervencionista del Kremlin en lo que considera su esfera de interés vital. Es decir, su integridad territorial está quebrada y mantienen territorios bajo control ruso.

Las disensiones internas entre Estados pueden acentuarse en el seno de la UE. A la reticente Hungría de Orbán –que mantiene buenas relaciones con Putin– se pueden unir nuevos estados como Italia después de las próximas elecciones tras la caída de Mario Draghi. La sombra de las conexiones entre Moscú y los populismos de extrema derecha en Europa parecen evidentes.

A modo de advertencia, el vídeo promocional de Rusia que invita a trasladarse a residir en su territorio (energía barata, mujeres bonitas, economía a prueba de sanciones, hospitalidad, tierra fértil, cristianismo, respeto a los valores y culturas) avisa en estos términos: “Winter is coming (el invierno llega)”, recordando Juego de Tronos.

El escenario futuro

No hay mucho más que añadir, aunque parece que la guerra de desgaste y el tiempo –de momento– juegan a favor de Putin. Su referencia a Pedro el Grande y sus largos conflictos bélicos son recurrentes, lo que no resulta nada tranquilizador.

La resiliencia de las sociedades democráticas europeas se va a poner a prueba con las consecuencias de la crisis económica y el déficit energético. Mientras tanto, la sociedad rusa está sometida a un férreo control en el que las disensiones con el régimen son perseguidas.

Una cronificación potencial de la contienda –o bien la conversión en un nuevo conflicto congelado– sin la consecución de una solución político-diplomática, que en estos momentos parece altamente improbable, podría convertir a Ucrania en un Estado semi-fallido, o en el nuevo Chipre de la UE.

El régimen de Putin no ofrece fisuras político-sociales internas, por el momento. Convertido en el apestado de Occidente, trata, sin embargo, de abanderar una oposición frontal al orden internacional liberal, y no está solo. China podría ser la palanca alternativa que intentase frenar la agresión si, como parece, se desencadenase una importante recesión mundial y el comercio se viese muy afectado –que es la principal preocupación de Pekín–. No parece el mejor momento para encender la mecha de nuevos conflictos potenciales, como por ejemplo el de Taiwán.

Este orden “multiplex” emergente con la aparición de nuevos actores no solo estatales empieza a tejer nuevas alianzas de interés (Turquía entre la OTAN y la UE y Rusia, o la propia UE y Estados Unidos con los regímenes de Arabia, Qatar o Emiratos, o el reciente encuentro en Teherán entre Putin, Erdogán y Jamenei). Por su parte, el Kremlin intenta recoger el testigo de la extinta Unión Soviética en algunos Estados de África como alternativa a Occidente. El Acuerdo con Ucrania para poder dar salida a los cereales desde Odesa se vende por Putin en clave humanitaria.

El pulso se sostendrá en el tiempo hasta que Putin decida pulsar el botón de stop, o aparezcan nuevos factores en la escena que –por el momento– no se vislumbran. Mientras tanto, la víctima es Ucrania. La defensa de su identidad nacional sale reforzada, rompiendo los vínculos históricos con Rusia, pero con un terrible coste en vidas, así como en pérdidas territoriales y materiales.

José Ángel López Jiménez, Profesor de Derecho Internacional Público, Universidad Pontificia Comillas

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

The Conversation

Tu opinión enriquece este artículo:

El barril de petróleo Brent baja de 60 dólares por primera vez en casi un mes tras el ataque a Venezuela

El precio del barril de petróleo de calidad Brent, de referencia para Europa, llegaba a caer este lunes por debajo del umbral de los 60 dólares, algo que no sucedía desde el pasado 19 de diciembre, después de la operación militar en la que fuerzas de Estados Unidos capturaron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, así como tras la decisión de la OPEP+ de mantener sin cambios su oferta de crudo.

Bruno Mars presentará "The Romantic Tour" en Madrid (su primera gira mundial en 10 años)

La superestrella mundial Bruno Mars ha anunciado The Romantic Tour, su primera gira en casi una década tras el enorme éxito de la gira 24K Magic World Tour, que comenzó en 2017. Producida por Live Nation, esta será la primera gira completa como cabeza de cartel en estadios del artista ganador de varios premios GRAMMY®. El tour incluirá casi 40 conciertos en Norteamérica, Europa y el Reino Unido, consolidándose como una de las giras mundiales más destacadas del año.

Más del 40% de los españoles no se siente motivado con su trabajo

Enero, con sus días más cortos y las responsabilidades acumuladas tras las fiestas, es un mes que puede afectar gravemente al estado de ánimo. La vuelta a la rutina, la conocida “cuesta de enero” y otros factores estacionales acentúan esta sensación de desánimo, que se refleja especialmente durante el Blue Monday, considerado el “día más triste del año”. Sin embargo, durante estas fechas las empresas deben poner el foco en repensar la motivación laboral y reforzar la humanidad en las empresas.

InfoJobs supera las 35.500 vacantes de empleo en diciembre en Cataluña, un 19% más que hace un año

Las cifras facilitadas el pasado lunes por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) señalan que en diciembre España cerró con 2.408.670 personas desempleadas. Este dato muestra un descenso del paro con respecto a noviembre de 16.291 personas (-0,7%) y una reducción del 6% frente al cierre de 2024, lo que supone que ahora hay 152.048 personas en desempleo menos que hace un año.

Éste sitio web usa cookies, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de cookies.