Las empresas que reestructuran su deuda sin cambios operativos podrían comprometer su viabilidad, según Abencys

Las empresas que logran reestructurar su deuda vuelven a fallar por falta de cambios operativos. No basta con ajustar las cuentas; sin un plan de viabilidad real, el negocio sigue siendo insostenible a medio plazo.

Un número creciente de empresas que logran homologar sus planes de reestructuración vuelven a enfrentarse a problemas de viabilidad a medio plazo por no haber acometido cambios operativos en su modelo de negocio.

Luis Martín, socio de Abencys, señala que uno de los errores más frecuentes es abordar estos procesos exclusivamente desde una perspectiva financiera, sin introducir ajustes estructurales que permitan sostener la actividad. “Ajustar la deuda puede aliviar la presión a corto plazo, pero no garantiza la sostenibilidad si no se corrigen los problemas operativos de fondo”, afirma.

La homologación no es el final, sino el inicio

El marco actual permite a las compañías reordenar su pasivo y ganar estabilidad financiera, incluso sin el respaldo unánime de los acreedores. Sin embargo, la homologación judicial no asegura el éxito del proceso si no va acompañada de un plan realista de generación de caja y de una transformación operativa coherente. Muchas empresas siguen entendiendo estos procesos como una mera renegociación bancaria, cuando en realidad implican un rediseño integral del negocio.

La experiencia demuestra que los planes que fracasan suelen compartir patrones comunes como diagnósticos tardíos, falta de información económica sólida o ausencia de medidas operativas concretas que respalden la viabilidad futura.

Reestructurar no es refinanciar

Martín advierte que uno de los principales riesgos es la confusión entre reestructuración y refinanciación. Mientras que la refinanciación se limita a modificar condiciones financieras, la reestructuración exige una revisión profunda del modelo de negocio, la estructura de costes y la estrategia de mercado.

“Reestructurar no es ganar tiempo, es transformar la compañía para que vuelva a ser viable. Cuando ese componente operativo no existe, lo que se produce es una prolongación artificial de la crisis”, señala el socio de Abencys.

Abordar estos procesos sin una estrategia integral no solo reduce sus probabilidades de éxito, sino que puede acelerar el deterioro empresarial y erosionar la confianza de acreedores e inversores.

El riesgo de una falsa recuperación

En la práctica, muchas compañías logran aliviar su carga financiera, pero mantienen estructuras ineficientes, modelos de negocio obsoletos o problemas de posicionamiento en el mercado. Este desajuste provoca que, una vez agotado el efecto inicial del plan, reaparezcan las tensiones de liquidez.

El resultado es una falsa recuperación, empresas que sobreviven en el corto plazo, pero que no logran consolidar una senda de crecimiento sostenible. En los casos más extremos, esto deriva en una segunda situación de insolvencia o en la liquidación diferida del negocio.

Un cambio de enfoque: integrar lo financiero y lo operativo

Martín concluye que el éxito de una reestructuración no depende solo de cerrar un acuerdo con acreedores, sino de la capacidad de la empresa para ejecutar un cambio real en su operativa y recuperar su competitividad.

Desde Abencys, la firma acompaña a empresas y acreedores en todas las fases de los procesos de reestructuración, aportando una visión estratégica que integra el análisis financiero con la transformación operativa.

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