“El cerebro humano está programado para buscar la novedad, es un rastreador constante de estímulos nuevos. La dopamina —el neurotransmisor asociado al placer y la motivación— se activa ante lo nuevo, lo diferente o lo que despierta curiosidad. Y la dopamina no entiende de estados civiles ni compromisos: simplemente reacciona”, afirma Eva Moreno, sexóloga de Gleeden, la primera plataforma europea de encuentros extramatrimoniales y no monógamos pensada por y para mujeres, con más de 13 millones de usuari@s en todo el mundo y 1,2 millones en España.
En este sentido, en el entorno laboral, un espacio donde se comparten largas jornadas, proyectos y retos, la conexión emocional o física puede surgir de manera natural. “Que te guste un compañero o compañera no implica que tu relación vaya mal ni que quieras ser infiel. Simplemente indica que tu cerebro funciona y que eres una persona viva y sensible a lo que te rodea”, añade Moreno.
“Lo importante” – subraya la experta de Gleeden – “no es la atracción en sí, sino qué se hace con ella. Si esa persona empieza a ocupar demasiado espacio en la mente —buscando coincidir, fantaseando, o prestando más atención a su presencia que a la propia pareja—, puede ser una señal de que algo requiere atención”.
“La monogamia es un acuerdo social, no una anulación del deseo. Todos seguimos observando, sintiendo y valorando la belleza en otras personas, incluso estando enamorados. Lo importante es mantener la coherencia entre lo que sentimos y las decisiones que tomamos”, concluye Moreno. Por eso, la atracción hacia otros no invalida la monogamia, pero sí invita a reflexionar sobre ella como un acuerdo de relación, no como una negación del deseo humano. Somos seres que miran, sienten y conectan, incluso cuando aman.
Al fin y al cabo, el inicio de un nuevo año invita a replantearnos quiénes somos, qué deseamos y cómo nos vinculamos. Abrirse a nuevas experiencias no siempre significa romper con lo que tenemos, sino entendernos mejor.
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