Aplicar criterios de rentabilidad y reordenar prioridades de consumo son algunos de los consejos que ofrecen los expertos de ahorro de Chollometro.
Con el arranque del año, la cuesta de enero vuelve a colocarse en el centro de la conversación sobre la economía familiar. Las últimas proyecciones del Banco de España advierten de una subida significante en los gastos esenciales del día a día de los hogares españoles: la vivienda, los suministros básicos y la cesta de la compra arrancan el año con incrementos de precio que inciden directamente en el presupuesto familiar.
Además, el impacto de estas presiones en el bolsillo coincide con la reciente Navidad, en la que muchas familias ya han comprometido parte importante de su presupuesto en regalos, viajes y celebraciones, lo que sitúa al ahorro como herramienta clave para equilibrar las cuentas familiares durante el primer mes del año.
“La cuesta de enero ya no está marcada únicamente por el gasto navideño, sino por el encarecimiento de necesidades básicas que forman parte del día a día de cualquier familia. Cuando suben partidas como la vivienda, la energía o la cesta de la compra, no hablamos de consumo prescindible, sino de gastos imprescindibles que condicionan toda la planificación del mes”, explica Manuel Zabala, cofundador de Chollometro y experto en ahorro.
Para hacer frente a la cuesta de enero sin renunciar a las necesidades básicas, los expertos de Chollometro, plataforma líder de ofertas y descuentos en España, ofrecen las claves necesarias para poder afrontar el inicio de 2026 sin comprometer nuestra economía.
Adoptar una visión global del gasto familiar
Antes de tomar cualquier decisión de consumo en enero, es fundamental analizar el conjunto del gasto del hogar y no solo las compras puntuales. Revisar cómo se distribuye el presupuesto entre gastos fijos, variables y extraordinarios permite identificar desequilibrios y priorizar mejor los recursos disponibles. Esta visión global ayuda a entender dónde es posible ajustar sin comprometer necesidades básicas y evita decisiones aisladas que, sumadas, pueden tensionar la economía familiar.
Reordenar prioridades de consumo tras el periodo navideño
El cambio de año es un buen momento para revisar qué categorías han ganado peso en el presupuesto tras Navidad y cuáles pueden reajustarse. Reordenar prioridades ayuda a desplazar el gasto familiar desde lo accesorio hacia lo esencial y a tomar decisiones más alineadas con las necesidades reales del hogar en un contexto de precios elevados.
Aplicar criterios de rentabilidad a las decisiones de compra
En esta época, más que buscar el precio más bajo, conviene analizar la rentabilidad de cada compra. Evaluar si un producto responde a una necesidad inmediata para la familia, si evita gastos futuros o si aporta un valor sostenido en el tiempo ayuda a priorizar mejor el gasto y a evitar decisiones impulsivas poco eficientes.
Incorporar la planificación financiera como hábito más allá de enero
La cuesta de enero es un punto de partida para revisar la gestión económica familiar. Anticipar gastos, crear un pequeño colchón para imprevistos y adoptar herramientas de control del gasto de cara al futuro contribuye a reducir la presión financiera no solo en el inicio del año, sino también en los meses posteriores.
Verificar el valor real antes de comprar
Verificar el valor real antes de comprar es una de las claves para proteger la economía familiar durante la cuesta de enero. Coincidiendo con las rebajas de invierno, muchas decisiones de consumo se toman con rapidez, lo que hace imprescindible analizar con mayor detalle cada gasto. Contrastar precios, revisar la evolución previa del coste de un producto y comparar alternativas entre distintos comercios permite distinguir los descuentos reales de aquellos que solo lo parecen y evitar compras impulsivas que desequilibran el presupuesto del hogar.
En este proceso, plataformas especializadas como Chollometro facilitan información contrastada como el histórico de precios de cada producto que permite tomar decisiones de compra con mayor rigor. "Para muchas familias, cada euro cuenta. Tener información clara sobre cómo ha evolucionado el coste de un producto ayuda a planificar mejor el gasto del hogar, priorizar lo necesario y evitar pagar de más en un momento del año especialmente sensible para la economía doméstica”, explica Zabala.
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